Durante años, OnlyFans ha sido defendido como una decisión “personal”, “voluntaria” y “empoderadora”. Pero hay una dimensión que rara vez se aborda con rigor: el impacto psicológico profundo que deja en muchas mujeres. No hablo desde prejuicios, sino desde la experiencia, los testimonios públicos y la evidencia clínica.

Antes de mi retorno a la fe católica, mi esposa y yo incursionamos brevemente en OnlyFans. Aquella etapa me permitió intuir algo que hoy comprendo con mayor claridad: la plataforma no solo mercantiliza el cuerpo, sino que termina fragmentando la psique. La investigación y los relatos provenientes de Estados Unidos confirman que no se trata de casos aislados, sino de un patrón repetido.

Cuando las mujeres hablan de trauma, no es retórica

En un reportaje de Business Insider, una excreadora estadounidense relató que, durante su tiempo en OnlyFans, estuvo “más deprimida y ansiosa que nunca”. Describió cómo comenzó enviando contenido que no deseaba producir, empujada por la presión económica y por mensajes cada vez más degradantes. Su testimonio es claro: “Me sentía deshumanizada. Como si solo existiera para satisfacer demandas”. Con el tiempo, confesó haber llegado a pensamientos suicidas, hasta que su familia intervino y buscó ayuda psicológica y espiritual.

Otro testimonio recurrente en videos y entrevistas virales es aún más inquietante: “Me siento muerta por dentro”. Varias mujeres describen una desensibilización emocional total, una incapacidad para experimentar deseo, afecto o conexión auténtica tras meses de exposición sexual constante. No es arrepentimiento moral; es embotamiento emocional, un síntoma clásico del trauma psicológico.

En casos extremos documentados por Reuters, mujeres obligadas por parejas abusivas a producir contenido para OnlyFans describieron secuelas profundas: ansiedad severa, miedo persistente y la convicción de que “quizás nunca se recuperen por completo”. Aunque estos casos incluyen coerción directa, ilustran hasta qué punto el entorno puede resultar psicológicamente devastador.

Lo que dice la clínica: depresión, ansiedad y PTSD

Estos testimonios no están aislados de la evidencia científica. Estudios clínicos sobre mujeres en el comercio sexual —incluidas modalidades digitales— muestran cifras alarmantes:

  • Más del 50 % presenta trastornos afectivos, como depresión mayor.
  • Cerca del 46 % sufre trastornos de ansiedad.
  • Entre un 30 % y 34 % presenta síntomas compatibles con trastorno de estrés postraumático (PTSD).

Organizaciones como el Avery Center for Research & Services han señalado que creadoras de contenido sexual digital reportan ansiedad crónica, vergüenza persistente, baja autoestima y miedo, derivados de la presión constante por producir contenido explícito y responder a demandas invasivas. Una encuesta citada por esta organización indica que alrededor de un tercio de las creadoras reconoce daños directos en su salud mental.

Desde la psicología, estos efectos son coherentes: la exposición repetida a situaciones sexualizadas sin un marco de reciprocidad humana, mediadas por dinero y validación externa, favorece la fragmentación de la identidad, la disociación emocional y el desgaste psíquico.

La mentira de los “límites personales”

Uno de los argumentos más repetidos es que todo depende de los límites individuales. Sin embargo, los datos y los relatos coinciden en lo contrario: el sistema penaliza al que se detiene. Cerca del 70 % de los ingresos de OnlyFans proviene de mensajes privados, lo que implica disponibilidad constante, simulación de intimidad y una presión permanente por ir más allá.

Varias mujeres afirman lo mismo: “Nada es suficiente”“Siempre te piden más”. Cuando se intenta frenar, el dinero cae. Este mecanismo erosiona progresivamente la capacidad de decir “no”, generando culpa, ansiedad y una sensación constante de estar fallando.

Estados Unidos: el epicentro del daño silencioso

No es casualidad que la mayoría de los testimonios y estudios provengan de Estados Unidos. Allí se concentra la mayor parte de creadoras, usuarios y beneficios de OnlyFans. También es donde más claramente se observan las consecuencias: mujeres que, tras abandonar la plataforma, cargan con depresión, aislamiento social, miedo al futuro laboral y una huella digital imposible de borrar.

Muchas coinciden en lo mismo: el dinero desapareció rápido; el impacto psicológico permanece.

Una lectura desde la fe católica: dignidad herida, no perdida

La Iglesia Católica ha enseñado de forma constante que la dignidad humana no depende de lo que una persona hace, ni se pierde por el pecado, pero sí puede resultar profundamente herida. El Concilio Vaticano II condenó toda forma de comercio que trate al ser humano como instrumento (Gaudium et Spes, 27). No como juicio a las personas, sino como denuncia de estructuras que degradan.

Desde esta perspectiva, el trauma psicológico no es un efecto colateral: es la consecuencia de reducir la persona a mercancía. Sin embargo, la fe también afirma algo esencial: la herida no es el final. El Catecismo enseña que la gracia puede sanar lo que el pecado y la explotación han dañado, sin negar la necesidad de procesos reales de acompañamiento psicológico y espiritual.

No es casual que varias excreadoras relaten un retorno a la fe cristiana tras tocar fondo. No como coartada, sino como reconocimiento de que el mercado no puede devolver lo que ha roto.

Conclusión: escuchar a las heridas también es justicia

Escribo este artículo porque los testimonios existen, los estudios existen y el silencio solo protege al sistema. Porque demasiadas mujeres dicen hoy: “Ojalá alguien me hubiera advertido”. Y porque no todo lo voluntario es sano, ni todo lo rentable es humano.

Hablar del trauma psicológico asociado a OnlyFans no es exageración ni moralismo. Es responsabilidad. Y desde la fe católica, es también un acto de caridad: nombrar la herida para que pueda empezar la sanación.


Fuentes

Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2337–2354.

Business Insider (EE. UU.), testimonios de excreadoras de OnlyFans sobre depresión, ansiedad y deshumanización.

Reuters, reportajes sobre trauma psicológico y coerción en casos vinculados a OnlyFans.

Avery Center for Research & Services, informes sobre impacto psicológico del comercio sexual digital.

Estudios clínicos sobre salud mental en trabajadoras sexuales (depresión, ansiedad, PTSD).

Save the Children, informes sobre sexualización y plataformas digitales.

Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, n. 27.

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