Durante años, el debate sobre OnlyFans parecía limitado a lo moral o lo económico. Pero algo ha cambiado. Ya no estamos ante decisiones individuales aisladas. Estamos viendo una normalización estructural de la prostitución digital.
Y eso es más profundo que cualquier juicio moral.
Antes de mi retorno a la fe, yo mismo participé brevemente en ese ecosistema. Desde dentro entendí algo que hoy veo con mayor claridad: no se trata solo de personas tomando decisiones, sino de un entorno cultural, legal y mediático que empieza a presentar la mercantilización del cuerpo como una opción profesional legítima, incluso aspiracional.
1. Visas para creadores de OnlyFans: cuando el mérito se redefine
En Estados Unidos, el visado O-1 visa fue diseñado para personas con “habilidad extraordinaria” en artes, ciencias o deportes. Sin embargo, en los últimos años abogados de inmigración han documentado un aumento de solicitudes de este tipo por parte de influencers y creadores de OnlyFans.
Medios internacionales han informado que influencers y modelos digitales están utilizando métricas como seguidores, ingresos y notoriedad online para argumentar que cumplen el estándar de “extraordinary ability”. Legalmente, esto es posible si demuestran reconocimiento público o impacto mediático.
Aquí no estoy afirmando que el gobierno “promueva” la prostitución digital. Lo que señalo es algo más sutil: cuando el sistema migratorio empieza a reconocer este tipo de actividad como mérito artístico extraordinario, se produce un desplazamiento cultural. Lo que hace diez años era estigmatizado hoy puede convertirse en criterio profesional válido.
Eso no es un detalle menor.
2. La cultura pop como legitimadora: Apple TV+ y la narrativa aspiracional
La plataforma Apple TV+ anunció la producción de la serie Margo’s Got Money Troubles, cuya protagonista, una joven madre en dificultades económicas, recurre a OnlyFans como solución financiera.
La ficción no es neutral. Cuando el relato dominante presenta la prostitución digital como una salida creativa ante la precariedad, el mensaje cultural se reconfigura. No se trata de mostrar el lado oscuro, sino de integrarlo en la narrativa de superación.
La pregunta no es si la serie es “buena” o “mala”. La pregunta es: ¿qué imaginario está construyendo? Cuando plataformas globales convierten esta práctica en trama central, la actividad deja de ser marginal para convertirse en parte del paisaje cultural normalizado.
3. La financiarización del deseo: el caso Klarna y las tarjetas de crédito
En redes sociales circuló la afirmación de que la empresa de pagos a plazos Klarna permitiría utilizar su sistema “buy now, pay later” para suscribirse a OnlyFans.
Hasta la fecha, no existe anuncio oficial que confirme una integración formal entre Klarna y OnlyFans. Sin embargo, el solo hecho de que esta posibilidad se discuta públicamente revela algo: la industria fintech ya está profundamente integrada en el consumo digital, y la línea entre entretenimiento convencional y contenido sexual de pago se vuelve cada vez más difusa.
Cuando el crédito al consumo se mezcla con la compra de acceso a contenido íntimo, entramos en una nueva fase: la financiarización del deseo.
No estamos hablando solo de sexo digital. Estamos hablando de modelos económicos completos que lo rodean.
4. Datos que no desaparecen
Mientras esta normalización avanza, los datos psicológicos siguen siendo alarmantes:
- Estudios sobre mujeres en contextos de comercio sexual indican que más del 50% presentan trastornos afectivos.
- Entre un 30% y 34% muestran síntomas compatibles con trastorno de estrés postraumático.
- Encuestas citadas por organizaciones como el Avery Center señalan que aproximadamente un tercio de creadoras de contenido sexual digital reportan efectos negativos directos en su salud mental.
La normalización cultural no elimina el impacto psicológico.
5. Desde la fe católica: estructura de pecado, no solo decisión individual
La Iglesia no analiza estos fenómenos solo en términos individuales. Habla también de estructuras de pecado: sistemas que, sin necesidad de obligar explícitamente, incentivan prácticas que degradan la dignidad humana.
El Concilio Vaticano II, en Gaudium et Spes (27), condena toda forma de comercio que trate al ser humano como instrumento. No porque ignore la libertad personal, sino porque reconoce que la dignidad no puede convertirse en mercancía sin consecuencias profundas.
La normalización cultural no cambia la antropología humana.
Conclusión: cuando lo excepcional se vuelve ordinario
Lo que más me inquieta no es que existan plataformas como OnlyFans. Es que cada vez más:
- Se encuadren dentro de esquemas migratorios profesionales.
- Sean convertidas en narrativa aspiracional en el streaming.
- Se integren (real o simbólicamente) en sistemas financieros convencionales.
- Sean percibidas por jóvenes como fuente legítima de ingresos masivos.
La prostitución digital deja de ser un margen y empieza a ocupar el centro.
Y cuando algo se normaliza, deja de escandalizar. Pero que algo deje de escandalizar no significa que deje de herir.
Nombrar esta normalización no es moralismo. Es análisis cultural. Y desde mi experiencia personal y mi fe, también es responsabilidad.
Fuentes
Catecismo de la Iglesia Católica, 2337–2354.
Información sobre el visado O-1 y su aplicación a influencers: cobertura mediática internacional y descripción oficial del programa O-1 (USCIS).
Margo’s Got Money Troubles – Sinopsis oficial y cobertura en medios de entretenimiento.
Klarna – Documentación pública sobre sistema “buy now, pay later”.
Estudios académicos sobre salud mental en mujeres en comercio sexual (prevalencia de depresión, ansiedad y PTSD).
Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, n. 27.







